viernes 2 de octubre de 2026
El ángel de la guarda no tarda.
El Ángel de la Guarda nunca tarda.
Es mi amigo fiel, mi compañero silencioso y mi guía en el camino. Cuando tropiezo, me sostiene; cuando caigo, me levanta; cuando tengo miedo, me recuerda que Dios está conmigo. Camina a mi lado de día y vela mi descanso de noche.
No siempre lo veo, pero sé que está; no siempre lo escucho, pero siento su presencia. Es ese regalo del cielo que Dios puso junto a mí para custodiar mis pasos y acercar mi corazón a Él.
Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. Amén.
«Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.» — Salmo 91,11
— Padre José Palmar
